Pequeños consejos para niños felices

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jueves, 24 de marzo de 2016

8 CUENTOS PARA TRABAJAR LOS CELOS

1. "Ana no quiere crecer" Roser Rius.
Los primeros días cuando su madre volvió del hospital con Berta, Ana estaba contenta y corría todo el día detrás de ella. Pero ahora que va a comenzar el curso no quiere ir al colegio. Un cuento sobre los celos. Una colección de cuentos que reflejan las reacciones de los más pequeños ante situaciones de la vida cotidiana, como la timidez, el miedo, los celos... Además de una actividad plástica sencilla, hay unas orientaciones realizadas por un psicólogo sobre el tema del que trata la historia, que serán útiles para padres y maestros.


2."¡Yo soy el mayor!" Begoña Ibarrola
Genaro es un sapo que vive cerca de una charca. Es el mayor de los hermanos, así que sus padres le hacen menos caso porque es grande y fuerte y puede valerse por sí mismo. Genaro no está contento con esta situación pero, un día, aparece el Mago Sapiondo dispuesto a hacer realidad su mayor deseo.

3. "Ha sido el pequeño monstruo" Helen Cooper
Ana va a tener un hermanito y antes de irse al hospital su mamá le regala un monstruo de peluche para que no se sienta sola. Ana y el pequeño monstruo se vuelven muy amigos, pero cuando llega el hermanito a casa empiezan los problemas. Al monstruo de Ana no le gusta el bebé : siempre está gritando, huele mal, y no le deja dormir. Entonces hace mil travesuras hasta que papá y mamá se enfadan y quieren echarlo. Pero al fin el pequeño monstruo y Ana acaban por reconciliarse con el nuevo hermanito y vuelve la tranquilidad a casa. Este cuento relata los celos de una hermana mayor, encarnados en "el pequeño monstruo". El monstruo, puro reflejo de los celos de Ana, reacciona muy negativamente a la llegada del bebé, pero al final se resuelve el conflicto. La manera en que se resuelve el problema y las preciosas ilustraciones realizadas con tanto esmero por Helen Cooper, hacen que este libro sea tan especial.

4. "Los celos de Gaspar" A. Gutman
Un fantástico cuento con el que los más jóvenes lectores se entetendrán al mismo tiempo que aprenderán unos valores de convivencia, necesarios para un sano crecimiento, con sus personajes favoritos.




5. "Espero un hermanito" M. Vilcoq
María va a tener un hermanito. Mamá se lo ha dicho. Pero María no está muy contenta. Si levantamos las páginas de la derecha veremos crecer al bebé dentro de la barriga de mamá.



6. "En mi casa hay un duende" A. Martínez Menchén
Juanjo está muy intrigado: sospecha que en su casa puede haber un duende, y hace todo lo posible por encontrarlo. Cuando nace su hermanito pequeño, trata de buscar al duende por entre la colcha dorada... y termina por descubrirlo. ¡Menuda sorpresa se lleva!



7. "Un problema grande" X.M. González
Paulo iba a tener un hermano. Pronto le creció la barriga a su madre como un globo. Y, como estaba cansada, dejó de ir a pasear con él por el parque o la playa, a pegar saltos en la arena. Un día encontró en su habitación una cuna y canastos con ropa y poco después apareció la hermana, Lara, y entonces la madre ya no tuvo tiempo para seguirle haciendo la tarta de chocolate. Cuando venían visitas a casa, lo ignoraban a él. Paulo tenía ahora un gran problema. Empezó a entretenerse en otros pasatiempos: pintar en las paredes, esconderse debajo de la cama o tardar demasiado en hacer el pis. Lo mesmo que hacía Lara cuando empezó a crecer. Así, también ella conoció las malas pulgas de la madre. En realidad, se parecía a su hermano. Entonces Paulo sintió que ella también tenía un problema grande. Espléndida edición en la que las rotundas ilustraciones, con un interesante juego de perspectivas, cumplen una función muy relevante.

8. "Cuando estoy celoso" Trace Moroney
Un libro que ayuda a los niños a entender sus sentimientos, a conocerse mejor y a controlar, por tanto, sus reacciones. Este libro explica como el conejo siente celos y por eso hace tonterías; enseña que todos somos especiales y no hay que compararse con nadie. Al final ofrece una serie de pautas orientativas para los padres para actuar ante esta situación. Deliciosas las imágenes, sus detalles, su aroma a infancia feliz.

"Los celos se alimentan de dudas, y se convierten en furor o se extinguen apenas pasamos de la duda a la certidumbre"

-François de la Rochefoucauld-

domingo, 6 de marzo de 2016

HIJOS VEGETARIANOS ¿SÍ O NO?

La adolescencia es una época de cambios, "ahora quiero mi habitación con otros muebles", "esta ropa ya no me gusta", "quiero hacerme un nuevo corte de pelo"
"mamá, ya no quiero comer carne, ahora seré VEGETARIANO".


Ante esta verbalización suelen encenderse las señales de alarma.
Los motivos para ser vegetarianos pueden ser varios. La gran mayoría son éticos y ecológicos, pero nos podemos encontrar adolescentes que pueden iniciar este tipo de dieta con el fin erróneo de perder peso. Debemos tener en cuenta que los trastornos alimentarios pueden iniciarse a esta edad, aunque no debemos caer en el error de pensar que los adolescentes con una dieta vegetariana tienen mayor riesgo de padecer este tipo de trastornos.

Con unos buenos motivos y unas buenas recomendaciones puede ser una opción de alimentación saludable. Una dieta vegetariana o vegana puede llegar a cubrir las necesidades nutricionales de un adolescente.

Ventajas de la dieta vegetariana:
  1. No hay diferencias significativas en el crecimiento.
  2. Consumen mayores cantidades de fibra, hierro, ácido fólico, vitamina A y vitamina D.
  3. Comen menos dulces, comida rápida y alimentos salados.

Pero hay algunos nutrientes que se deben tener en cuenta cuando decidimos que nuestro hijo adolescente tenga una dieta vegetariana o vegana:
  1. El calcio→ pueden obtenerlo de los frutos secos, leches vegetales, semillas como el sésamo, quinoa o brócoli.
  2. Vitamina D→ para obtenerla basta que nuestro hijo tenga 15 minutos diarios de exposición solar. En zonas poco soleadas se debe realizar suplementación.
  3. Vitamina B12→ la encontraremos en los cereales y leches vegetales. A pesar de consumir estos alimentos se recomienda tomar suplementación.
  4. El hierro→ para cubrir esta necesidad es recomendable que consuman frutas desecadas, cereales no refinados, frutos secos, hortalizas de hojas verdes, semillas y legumbres.
  5. El zinc→ lo encontramos en las legumbres, frutos secos, semillas y cereales no refinados como la avena.

Estas recomendaciones también son aplicables para la vida adulta.
Si nuestro hijo adolescente nos plantea la posibilidad de empezar una dieta vegetariana o vegana lo primero que debemos analizar son los motivos. Si como padres consideramos que estos motivos son aceptables y no pueden ser negativos para nuestro hijo debemos dar apoyo y buscar consejo médico para asegurarnos que estamos cubriendo las necesidades nutricionales de nuestro hijo.
Puede ser una opción interesante iniciar la dieta con nuestro hijo, siempre y cuando lo deseemos, ya que se siente comprendido y apoyado.


“Una dieta vegetariana nos proporciona energía pacífica y amorosa, y no sólo a nuestro cuerpo; sino, sobre todo, a nuestro espíritu”.
Pitágoras (Filósofo y matemático griego)

jueves, 25 de febrero de 2016

¡VAYA RABIETA! Como lidiar con los enfados de mi hijo

Una de las situaciones más cotidianas para unos padres es lidiar con los enfados de su hijo/a.
"Cuando le digo que tiene que comerse las verduras empieza a gritar y patalear"  "Suele romper cosas y pegar portazos cuando le digo que no puede hacer algo".

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a tolerar mejor la frustración? ¿Cómo podemos ayudarles a calmarse cuando no entienden una situación?

Un recurso realmente útil son los cuentos. A través de ellos podemos llegar con mayor facilidad a nuestro hijo. Cuando le contamos un cuento con el que se puede identificar, "mamá esto es lo que me pasa a mi cuando me enfado", se siente comprendido y le ayudamos a entender mejor que es lo que le está pasando.
Para trabajar este tipo de situaciones el libro "¡Vaya rabieta!", "Quina rebequeria!" en catalán, de Mirelle d'Allance nos puede ser de utilidad.

El protagonista del cuento tiene un mal día, y a la hora de cenar se enfada mucho con sus padres. Cuando se va a su habitación, nota como algo rojo le empieza a crecer dentro de él, hasta que lo expulsa por la boca. Es un monstruo de color rojo, su rabieta, que decide destrozar la habitación. Cuando Roberto se da cuenta intenta hacerlo más pequeño hasta que consigue meterlo dentro de una caja azul.


¿Qué objetivos trabajamos?
  1. Ayudarle a reconocer la sensación de rabia.
  2. Hacerlo consciente de que es una sensación negativa.
  3. Enseñarle a controlar esta emoción y darle alternativas para expresar su malestar.
  4. Potenciar sus habilidades para expresar emociones.
  5. Interrumpir la rabieta para que no vaya en aumento.

Material necesario:
  1. El cuento.
  2. Hojas de color rojo, puede ser otro material de color rojo que pueda romper.
  3. Caja de color azul.
  4. Colores y materiales para decorar la caja.

¿Qué podemos hacer?

Podemos contarle el cuento con la finalidad de que se sienta identificado. Una vez contado le proponemos hacer lo mismo que ha hecho Roberto. Le planteamos la idea de tener los papeles de color rojo para simular el monstruo de la rabieta y le proponemos decorar la caja donde va a meter los papeles.
Una vez está todo preparado, podemos hacer una simulación para asegurarnos que ha entendido lo que debe hacer. El objetivo es que, cuando se enfade, coja uno de los papeles rojos y lo haga lo más pequeño posible, incluso puede llegar a romperlo, con el fin de meterlo en la caja azul.  Al principio será necesario que le recordemos que tiene este recurso, e incluso deberemos acompañarlo, pero poco a poco observaremos como va implantándolo a sus estrategias.
Una vez esta utilizando el recurso, cuando rompe el papel, le podemos reforzar verbalmente "muy bien, intenta hacerlo más pequeño, corre".

A continuación os presento un ejemplo de una posible situación.
      A - Mamà, ¿puedo comerme un helado?
      M - Ahora no Ana, primero tenemos que cenar.
      A - Papà, ¿me lo puedo comer?
      P - Mamà ya te ha dicho que no
      (Inicio de la rabieta)
     M o P- Vamos Ana, corre a buscar un papel rojo. Muy bien, un poco más pequeño. Perfecto, lo has conseguido meter en la caja a tiempo.

Es muy importante que coloquemos el material en un lugar disponible para él y que no tenga que pedirlo, ya que comprometemos su efectividad.

El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices.

jueves, 18 de febrero de 2016

¿CÓMO SOBREVIVIR A LA ADOLESCENCIA DE NUESTRO HIJO?

La adolescencia es la etapa más conflictiva de una persona. Un adolescente vive muchos cambios, pasa de ser niño a tener una independencia de la familia. Es un momento de contradicciones personales, tanto para nuestro hijo como para nosotros como padres.
“Los jóvenes siempre han tenido el mismo problema; cómo ser rebelde y conformarse al mismo tiempo” (Quentin Cris)
"Parece que hablamos idiomas diferentes" Hablar con un adolescente no siempre es fácil y las conversaciones suelen terminar en discusión.
¿Cómo podemos disminuir las discusiones en casa y mejorar nuestra relación?
Un error común, es pensar que nuestro hijo tiene un problema y es él quien tiene que cambiar. Está en un momento complicado y decisivo de su juventud, en el que desea independencia y prefiere las relaciones sociales. Pero al mismo tiempo, necesita mucho apoyo familiar. Como padres podemos intentar facilitar este proceso y mejorar nuestra relación modificando la dinámica familiar.
  1. Una vez decidimos que algo tiene que cambiar es importante que seamos conscientes de que es un proceso, y necesitamos tiempo para ver los resultados.
  2. Como padres debemos manejar la situación, lo más importante es estar tranquilos. Si en momentos de discusión tenemos tendencia a gritar y a imponer castigos obtendremos todo lo contrario a lo que queremos conseguir.
  3. El mejor regalo que se le puede dar a un adolescente es la confianza.  Se necesita coraje para crecer y convertirse en quien realmente eres” (E. E. Cummings)
  4. No mandemos el mensaje de que esperamos que se equivoquen. “Ya sabía que suspenderías”, “Siempre haces lo mismo”, “Siempre lo haces mal”, “Nunca haces lo que te pido”. Le estamos poniendo una etiqueta y disminuimos la posibilidad de que se produzca un cambio.
  5. Debe tener sus momentos de intimidad. No pretendamos saberlo todo de su vida, se sentirá controlado y tendremos el efecto contrario a lo deseado.
  6. Debemos ser tolerantes a los cambios. “No me gustan tus amigos, son una mala influencia”, “No me gusta que te vistas de esta forma”. Los adolescentes pasan por muchas etapas y modas, a pesar de que no nos gusten deben sentirse apoyados.
  7. Compartir momentos de ocio e intereses para pasar más tiempo con él/ella. Es un error pensar que es completamente independiente, necesita a la familia.

“La mejor manera de mantener a los niños en casa es construir una atmósfera agradable en el hogar” 
Dorothy Parker