Pequeños consejos para niños felices

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jueves, 25 de febrero de 2016

¡VAYA RABIETA! Como lidiar con los enfados de mi hijo

Una de las situaciones más cotidianas para unos padres es lidiar con los enfados de su hijo/a.
"Cuando le digo que tiene que comerse las verduras empieza a gritar y patalear"  "Suele romper cosas y pegar portazos cuando le digo que no puede hacer algo".

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a tolerar mejor la frustración? ¿Cómo podemos ayudarles a calmarse cuando no entienden una situación?

Un recurso realmente útil son los cuentos. A través de ellos podemos llegar con mayor facilidad a nuestro hijo. Cuando le contamos un cuento con el que se puede identificar, "mamá esto es lo que me pasa a mi cuando me enfado", se siente comprendido y le ayudamos a entender mejor que es lo que le está pasando.
Para trabajar este tipo de situaciones el libro "¡Vaya rabieta!", "Quina rebequeria!" en catalán, de Mirelle d'Allance nos puede ser de utilidad.

El protagonista del cuento tiene un mal día, y a la hora de cenar se enfada mucho con sus padres. Cuando se va a su habitación, nota como algo rojo le empieza a crecer dentro de él, hasta que lo expulsa por la boca. Es un monstruo de color rojo, su rabieta, que decide destrozar la habitación. Cuando Roberto se da cuenta intenta hacerlo más pequeño hasta que consigue meterlo dentro de una caja azul.


¿Qué objetivos trabajamos?
  1. Ayudarle a reconocer la sensación de rabia.
  2. Hacerlo consciente de que es una sensación negativa.
  3. Enseñarle a controlar esta emoción y darle alternativas para expresar su malestar.
  4. Potenciar sus habilidades para expresar emociones.
  5. Interrumpir la rabieta para que no vaya en aumento.

Material necesario:
  1. El cuento.
  2. Hojas de color rojo, puede ser otro material de color rojo que pueda romper.
  3. Caja de color azul.
  4. Colores y materiales para decorar la caja.

¿Qué podemos hacer?

Podemos contarle el cuento con la finalidad de que se sienta identificado. Una vez contado le proponemos hacer lo mismo que ha hecho Roberto. Le planteamos la idea de tener los papeles de color rojo para simular el monstruo de la rabieta y le proponemos decorar la caja donde va a meter los papeles.
Una vez está todo preparado, podemos hacer una simulación para asegurarnos que ha entendido lo que debe hacer. El objetivo es que, cuando se enfade, coja uno de los papeles rojos y lo haga lo más pequeño posible, incluso puede llegar a romperlo, con el fin de meterlo en la caja azul.  Al principio será necesario que le recordemos que tiene este recurso, e incluso deberemos acompañarlo, pero poco a poco observaremos como va implantándolo a sus estrategias.
Una vez esta utilizando el recurso, cuando rompe el papel, le podemos reforzar verbalmente "muy bien, intenta hacerlo más pequeño, corre".

A continuación os presento un ejemplo de una posible situación.
      A - Mamà, ¿puedo comerme un helado?
      M - Ahora no Ana, primero tenemos que cenar.
      A - Papà, ¿me lo puedo comer?
      P - Mamà ya te ha dicho que no
      (Inicio de la rabieta)
     M o P- Vamos Ana, corre a buscar un papel rojo. Muy bien, un poco más pequeño. Perfecto, lo has conseguido meter en la caja a tiempo.

Es muy importante que coloquemos el material en un lugar disponible para él y que no tenga que pedirlo, ya que comprometemos su efectividad.

El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices.

jueves, 18 de febrero de 2016

¿CÓMO SOBREVIVIR A LA ADOLESCENCIA DE NUESTRO HIJO?

La adolescencia es la etapa más conflictiva de una persona. Un adolescente vive muchos cambios, pasa de ser niño a tener una independencia de la familia. Es un momento de contradicciones personales, tanto para nuestro hijo como para nosotros como padres.
“Los jóvenes siempre han tenido el mismo problema; cómo ser rebelde y conformarse al mismo tiempo” (Quentin Cris)
"Parece que hablamos idiomas diferentes" Hablar con un adolescente no siempre es fácil y las conversaciones suelen terminar en discusión.
¿Cómo podemos disminuir las discusiones en casa y mejorar nuestra relación?
Un error común, es pensar que nuestro hijo tiene un problema y es él quien tiene que cambiar. Está en un momento complicado y decisivo de su juventud, en el que desea independencia y prefiere las relaciones sociales. Pero al mismo tiempo, necesita mucho apoyo familiar. Como padres podemos intentar facilitar este proceso y mejorar nuestra relación modificando la dinámica familiar.
  1. Una vez decidimos que algo tiene que cambiar es importante que seamos conscientes de que es un proceso, y necesitamos tiempo para ver los resultados.
  2. Como padres debemos manejar la situación, lo más importante es estar tranquilos. Si en momentos de discusión tenemos tendencia a gritar y a imponer castigos obtendremos todo lo contrario a lo que queremos conseguir.
  3. El mejor regalo que se le puede dar a un adolescente es la confianza.  “Se necesita coraje para crecer y convertirse en quien realmente eres” (E. E. Cummings)
  4. No mandemos el mensaje de que esperamos que se equivoquen. “Ya sabía que suspenderías”, “Siempre haces lo mismo”, “Siempre lo haces mal”, “Nunca haces lo que te pido”. Le estamos poniendo una etiqueta y disminuimos la posibilidad de que se produzca un cambio.
  5. Debe tener sus momentos de intimidad. No pretendamos saberlo todo de su vida, se sentirá controlado y tendremos el efecto contrario a lo deseado.
  6. Debemos ser tolerantes a los cambios. “No me gustan tus amigos, son una mala influencia”, “No me gusta que te vistas de esta forma”. Los adolescentes pasan por muchas etapas y modas, a pesar de que no nos gusten deben sentirse apoyados.
  7. Compartir momentos de ocio e intereses para pasar más tiempo con él/ella. Es un error pensar que es completamente independiente, necesita a la familia.

“La mejor manera de mantener a los niños en casa es construir una atmósfera agradable en el hogar” 
Dorothy Parker

lunes, 8 de febrero de 2016

EDUCAR CON DISCIPLINA POSITIVA

"Tengo que repetir cien veces las cosas para que las hagan" "Tengo que enfadarme para que hagan los deberes"


  1. Debemos decir NO cuando nos piden cosas poco razonables.
  2. Evitar decir lo que no debe hacer y recordarle lo que queremos que haga. Para ellos es confuso y molesto que  cuando le corregimos lo hagamos remarcando lo que no ha hecho bien, pero sin dar la opción adecuada. Debemos transformar el "no dejes tu mochila en la entrada" en "debes dejar tu mochila en tu habitación".
  3. Al dar una orden, es importante evitar el tono interrogativo. Solemos expresar una petición haciendo una pregunta, como "¿quieres hacer los deberes ya?".
  4. Nuestras peticiones deben ser CLARAS, CONCRETAS y PRECISAS. Por ejemplo, "ya es hora de cenar, me gustaría pusieras la mesa".
  5. El contacto ocular nos asegura que nos ha escuchado y ha comprendido la orden, por lo que es importante no hacer peticiones des de otras habitaciones, como solemos hacer cuando estamos haciendo la cena y pedimos que bajen a ayudar. Si no nos ven es más fácil la desobediencia.
  6. Para ser más efectivos cuando le pedimos algo a nuestro hijo es importante dar una sola orden cada vez, y evitar repetirlas de manera constante. 


"Podemos tener autoridad sin ser autoritarios"